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Román, Polanco y Nadine
Fernández, el trío de la nada
Se han cumplido ya cien días desde
que el PSOE llegó de nuevo al poder con el apoyo
de una concejala que faltó a su palabra y
traicionó a sus compañeros, y otra edila
declarada tránsfuga por la Mesa Nacional
Antitransfuguismo. El Pacto Tapadera como
le ha calificado el anterior equipo de gobierno,
ha confirmado que el único objetivo que buscaba
el PSOE, costase lo que costase, era acabar con
las denuncias urbanísticas sobre su gestión,
nefasta gestión.
Llama la atención que en tres meses
ni Román ni sus aliadas, Polanco y
Nadine Fernández, hayan hecho algo
que justifique la moción de censura que montaron
para derrocar al tripartito. Las acusaciones de
que estaban hundiendo a Chiclana se han vuelto
en contra de Román y del PSOE, y desde que
gobiernan de nuevo el número de parados ha
aumentado en mil trescientos, puede que más
cuando conozcamos los datos de febrero. La
concejala de Fomento y Turismo no fomenta,
aunque sí viaja, pero tampoco se ven resultados
en su gestión. En Fitur hizo el ridículo
y estaba más perdida que el barco del arroz.
No se ven medidas para mejorar la economía de la
ciudad. La única economía que ha mejorado de
forma clara es la de la propia edila, que gana
varios cientos de euros más al mes que con el
cuatripartito, lo mismo que los de su partido
colocados como cargos de confianza, alguno sin
dar un palo al agua y convirtiendo los bares del
centro en su oficina particular.
La labor de Fernández es aún peor. Si es que
hace algo, porque quienes llevan el peso de sus
delegaciones son dos ediles del PSOE y ella se
limita a la fotito y poco más. En Cultura, mejor
no hablar. Eso sí, sus ingresos han aumentado.
Al PSOE le da igual que sea una tránsfuga y que
no tenga idea de donde anda, porque así la puede
manejar mejor. En cuanto al nuevo talante de
Román, el que obnubiló a Polanco de tal manera
que la tiene traspuesta desde que habló con él,
es más falso que los decorados de las películas
de romanos.
Los que criticaron el número de cargos de
confianza ya han colocado a más que el
cuatripartito. En época de crisis gastan más que
los anteriores, no se rebajan el sueldo, Román
tiene una corte de asesores que clama al cielo,
su secretaria es la que fue hasta hace poco –no
sabemos qué méritos tenía para semejante cargo-
diputada en el Congreso. Su asesor es el nuevo
secretario local del PSOE, que hará la función
de la Verdier, dedicándose a trabajar
para el partido con el sueldo pagado por los
chiclaneros.
La llegada de Román ha traído de nuevo el
cutrerío, las malas artes, el miedo, los malos
modos (algunos funcionarios ya los han sufrido),
dedicándose a quitar placas, logotipos y todo lo
que huela a cuatripartito, como en la Rusia de
Stalin y otros líderes, que
quitaban de los libros a los disidentes y los
mandaban a Siberia.
En estos tres meses hemos tenido la confirmación
por tercera vez de la ilegalidad del PGOU; Román
ha tenido que declarar, lo mismo que su concejal
Muriano, en los juzgados por los casos
Barceló y Supersol; nos van a meter
el tranvía por cojines por el centro a
pesar de que es una barbaridad; la estación de
autobuses ya no se hará donde el PSOE decía, la
comisaría tampoco se llevará a cabo, ni la presa
contravenidas tiene visos de hacerse y, por lo
tanto, tampoco las 1500 viviendas de la ribera
del río, ni la Ronda Oeste empezará este año, ni
el centro comercial de La Longuera, etc., etc.,
etc.
En tres meses Román sólo ha vendido humo, lo
mismo que Polanco y Fernández, meras comparsas
en esta historia, triste historia. |