El binomio del Pacto Tapadera, poco o nada que ofrecer y mucho que callar 

            El año que ahora comienza nos va a traer muchos dolores de cabeza. La crisis, aquella que los socialistas achacaban a Ernesto Marín, José Pedro Butrón y resto del cuatripartito para justificar sus malas artes contra los que le arrebataron el poder, va a traer fatales consecuencias para esta ciudad. Claro que estando José María Román al frente del Ayuntamiento, con María Ángeles Polanco y Nadine Fernández como bastiones, seguramente esa crisis no se llegue a notar. Con sus ideas y proyectos harán que los parados que hay en Chiclana desciendan de forma considerable. Las primeras medidas ya se han visto: más cargos de confianza que el cuatripartito, eso sí, disfrazados con nombres como coordinadores de cualquier cosa. 

            Esos grandes proyectos en realidad no se llevarán a cabo hasta no se sabe cuándo. Para la Ronda Oeste no hay ni un euro de la Junta para este año, ni de la presa contravenidas, indispensable para poder construir mil quinientas viviendas; ni tampoco se hará el centro comercial de La Longuera, ni la estación de autobuses que, por cierto, ya están pensando en ponerla en otro lugar (que muchos llevamos años diciendo que el sitio no era el apropiado). 

            ¿Qué es lo que en realidad hará este bipartito y la tránsfuga Nadine Fernández, conocida ya como la silente? Pues no mucho. De momento nos quieren meter a la fuerza el tranvía por la ruta más problemática. No importa que sea una burrada por las colas que se forman cada día por la Alameda Solano, cruzando el Puente Grande o en El Pájaro, ni que pueda colapsar aún más el tráfico por las citadas vías. Encima, un consejo formado por distintas entidades da el visto bueno, con alguna rara excepción y la negativa del PP.  

            Ernesto Marín ya ha lanzado un reto: que prueben durante un mes cortando la circulación de la forma que quedaría si pasara el tranvía y que después se tome la decisión apropiada. Dudamos que acepten dicho reto. Pero lo que más llama la atención es que Polanco y la silente, que en el cuatripartito se mostraron abiertamente en contra de la propuesta socialista, ahora dicen sí a lo que antes dijeron no. A eso se le llama coherencia, o poca vergüenza, vayan ustedes a saber. Estos son los peajes que deberán pagar ambas edilas por pactar con Román. 

            Ni tampoco van a hacer las famosas tres mil viviendas prometidas desde el siglo pasado, el mercado se abrirá con muchos meses de retraso, y la Plaza Mayor demostrará lo poco que les importa a estos gobernantes la historia, la arquitectura y la estética. Ese bodrio lo tendremos que padecer para siempre, como el portaviones sobre el Iro. Estos sí son los grandes proyectos-bodrios del PSOE. 

El resto, humo. El binomio Román-Polanco no será recordado en Chiclana como beneficioso para la ciudad, pero sí como el de los grandes fiascos. La travesía hasta las próximas elecciones será muy larga y los efectos de este bipartito más tránsfuga, demoledores. Y eso que la Junta ya se ha quitado la careta y aportará el dinero que guardó en el cajón cuando el PSOE perdió la alcaldía. 

            Y dentro de mes y medio, un concejal socialista, Joaquín Muriano, declarará en el juzgado como imputado por el caso Tartessus-Supersol y puede que también por el caso Barceló, primos hermanos. ¡Ah! Y hemos perdido la famosa parcela del Coto San José, aquella en la que Román actuó, según el juez, de forma intachable. El futuro pinta muy negro. No le arrendamos las ganancias a Román y su troupe.


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