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Enrique Quevedo
ante dos de sus cuadros |
Enrique Quevedo, creatividad y
riqueza pictórica al más alto nivel
La exposición muestra sus
distintas etapas, de forma didáctica, con bocetos, apuntes y
cuadernos de la elaboración de sus cuadros
Novedosa la exposición por la simple presencia de Enrique Quevedo en
las salas de la Casa de Cultura tras dieciocho años sin exponer en
Chiclana, es novedosa también por la capacidad que este pintor tiene
de crear y recrearse continuamente, de manera que en él nunca
resulta el estilo propio eufemismo de esterilidad creativa.
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Quevedo con
su Paquiro |
Y es que, a primera vista, da la impresión de que hay en
Enrique Quevedo más de un pintor, tan rica y variada es su
producción, una producción por lo demás amplísima dada su incesante
labor, pues es ante todo un trabajador constante de la pintura que
en ningún momento descuida ni olvida al artesano que lo sustenta.
Sin embargo su obra, de impecable factura, es más unitaria de lo que
parece. De continuo los temas y los modos plásticos de aproximarse a
ellos reaparecen a lo largo de los años, de estos dieciocho que
ahora, a modo de muestra mínima contemplamos en esta exposición que
lleva por subtítulo Elogio de la Sombra.
Junto
a estas novedades, otra también reseñable: la exposición de su obra
más reciente (arquitecturas, composiciones geométricas y creaciones
con vinilo luz y sombra) aparece acompañada de una sala
complementaria de marcado carácter didáctico en la que el visitante
puede acceder a las interioridades del proceso creativo (bocetos,
cuadernos, apuntes) y a la evolución misma de su obra a través de
piezas que, en su conjunto, recogen el devenir de su pintura en los
últimos catorce años. Poco que ver con su última exposición aquí,
mucho por tanto que ver.
Entre la amplia asistencia que acudió a la inauguración
de esta exposición dos nombres especialmente destacables del ámbito
artístico: Guillermo Pérez Villalta y el galerista sevillano
Félix Gómez.