Crónica desde Bosnia por Rafael Frontado (VI)
( parte I, parte II, parte III, parte IV, parte V)


Miles de litros de leche hacen falta en Bosnia

El suministro de alimentos se ha reducido en un setenta por ciento, provocando hambre entre la población de los campamentos bosnios

El Proyecto Lácteo, de Caravana por la Paz-Cádiz, ha beneficiado a más de doscientos niños y veinte mujeres embarazadas

Graves problemas de abastecimiento de leche ponen en peligro el desarrollo de los niños refugiados

   En los meses de febrero y marzo de este año, el equipo de voluntarios y voluntarias de Tareas Solidarias-Caravana por la Paz que estamos en Bosnia trabajando, hemos detectado que las personas del campo de refugiados de Gorincani en Bosanski Petrovac, han sufrido una notable reducción, en un 70%, en el suministro de alimentos que ACNUR reparte cada mes,  sobre todo en la leche. Si antes un niño recibía un litro de leche para dos días, ahora recibe poco menos de un cuarto de litro, la misma cantidad que hace el vaso de café o la caña de cerveza que nos tomamos en nuestro asiduo bar.

   En cuanto a otros alimentos, reciben una docena de huevos por persona, 8 kg. de pasta, un saco de 25 kg. de patatas, algo parecido en hortalizas y frutas y algunas latas de conservas, todo esto mensualmente, además de media barra de pan diaria por persona. En resumen, los alimentos que reciben cada mes son muy poco, sin  contar que el reparto no es puntual, en muchas ocasiones se retrasa bastante, hasta dos semanas, como también se retrasa el reparto económico que ACNUR da a cada refugiado, 7,5 euros mensuales. Aunque es poco dinero, esto les permite comprar, entre otras cosas, algunos alimentos que necesitan y que esta organización no les da. Aquellos que tienen la suerte de trabajar de peón de albañil, recogiendo basura o cortando leña, pueden tener una alimentación algo más variada y también una situación más holgada.

   Por todo esto, son los niños los que más sufren estas necesidades, además de estar pasando hambre, porque, sobre todo, están en la etapa de crecimiento y el no tener una alimentación adecuada les influirá muy negativamente en su desarrollo. Durante el periodo escolar muchos de ellos iban a clase habiendo desayunado en casa un vaso de leche y unas galletas, y aquellos que tenían más suerte y sus padres algún dinero para darles a sus hijos para la escuela, podían comprarse algún bollo de pan antes de entrar en la escuela con el marco ( 0,5 euros) que éstos les daba al día.

Reparto de leche en un campo de refugiados

A CLASE CON EL ESTÓMAGO VACÍO

    Pero debido a esta reducción, ni el vaso de leche ni el marco. O van a clase por la mañana con el estómago vacío u optan por no ir a la escuela. Algunos de los niños incluso preguntaban a sus padres que por qué los demás niños durante el recreo podían comprarse un bocadillo y ellos no, que por qué tenían ellos que estar toda la mañana pasando hambre en la escuela sin poder comer nada.

   De esta necesidad que están sufriendo estas personas, surgió de nuestra organización el realizar el Proyecto Lácteo, que consiste en repartir leche y alimentos infantiles, potitos de frutas, carne y verdura y papillas a los niños del campo de refugiados, desde recién nacidos hasta 18 años, incluidas  mujeres embarazadas. Según el último censo realizado en el mes de julio, con el Proyecto Lácteo hemos beneficiado a un total de 221 niños y a 22 mujeres embarazadas. Caravana por la Paz-Cádiz dio a conocer esta campaña en la provincia en el mes de abril y comenzó a recaudar fondos para este fin.

REPARTO JUSTO

    Una vez recaudado el dinero y mandado a Bosnia, nosotros nos pusimos a realizar el trabajo. Por otro lado, uno de los beneficios indirectos de este programa consistía en que el dinero que gastáramos en comprar estos alimentos, quedara lo mejor repartido en las tiendas y farmacias del pueblo, contribuyendo así en la medida de lo posible a una mejora global y más justa de la economía de la localidad.

   Con el dinero recaudado hemos repartido en esta primera etapa del proyecto, en los meses de julio y agosto, más de 1500 litros de leche, alrededor de unos 500 botes de potitos y casi 100 cajas de papillas de un kilo, todo ello con una inversión que ronda  los 550 euros quincenales. En cada reparto hemos dado a niños recién nacidos y hasta 2 años, seis potitos y una caja de papillas; de 2 a 3 años, tres litros de leche y de 4 a 18 años y mujeres embarazadas, 2 litros de leche.

LA FALTA DE DINERO, PRINCIPAL PROBLEMA

    Aunque no hemos resuelto el problema alimenticio de estas personas, sí que les hemos ayudado de la mejor manera posible; lo que ocurre es que el problema principal que tenemos es el dinero. Ahora mismo nos hemos quedado sin fondos, pero nos haría falta en estos momentos unas cuatro veces más del dinero que hemos estado recibiendo hasta ahora, para que los niños del campo, como Arton Arifi, Mustafa o Katerina, reciban de nosotros al menos 8 litros de leche en vez de los 2 que les estamos proporcionando y que ahora, que ha comenzado el curso escolar, vayan a clase todos los días habiendo desayunado un vaso de leche y unas galletas, e incluso tengan, si no es ser demasiado iluso, un marco para comprarse en el recreo un bocadillo como el resto de los niños de Bosanski Petrovac que van al colegio con ellos.


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