Crónica desde Bosnia por Rafael Frontado (IV)
( parte I, parte II, parte III)

El papeleo y la burocracia, un trabajo agotador para los voluntarios

Muchos meses de trabajo para seleccionar a los niños que pasarán las vacaciones en España

El numeroso papeleo y la burocracia, problemas con los que deben lidiar para poder sacarlos de Bosnia y Kosovo

Durante mes y medio podrán olvidar las miserias de cada día en los campos de refugiados

    Este año son más de doscientos niños de Bosnia y algo menos de Kosovo que la federación  de organizaciones Tareas Solidarias, en la que se encuentra Caravana por la Paz Cádiz, llevará a España este verano, de diferentes etnias y culturas como musulmanes, serbios, croatas, albaneses y gitanos. La selección de la mayoría de ellos forman parte de un programa psicosocial que se está realizando en el colegio de Bosanski Petrovac, el pueblo donde estamos trabajando, y también del campo de refugiados de  albanokosovares que están en esta localidad desde 1.999 y que van a este colegio. Otro grupo de estos son niños y niñas reclamados de diferentes puntos de Bosnia como Sarajevo, Mostar, Donji Vakuf, Gradačac, de familias acogedoras que años anteriores los acogieron y repiten un año más la experiencia.

    Toda esta dedicación que empleamos en este programa, supone un gran trabajo y dedicación por los voluntarios y traductoras de la organización que trabajan en el terreno y por los que trabajan en España. La selección de los niños nuevos, vinculado al programa psicosocial, dos psicólogas, después de contactar con la escuela, presentar el programa y estar este aceptado por la dirección del centro, estudian los casos de aquellos niños que pueden tener algún problema o trastorno psicológico, ocasionado por alguna experiencia durante la guerra o consecuencia de ésta, problemas familiares, sociales o económicos, indudablemente resultado de la guerra o posguerra; se les hacen fichas individuales y se envían a España para asignarlos a familias que desean acogerlos durante el verano.

    Los niños del campo de refugiados que van a la escuela, debido a su lamentable situación de exclusión social, cultural y étnica, son seleccionados en su totalidad. Una vez hecho esto los niños se reparten a las diferentes localidades a la que van a ir, Cádiz, Sevilla, Huelva, Valencia y Logroño. Hay otro grupo que son los reclamados por las familias españolas a las que fueron años anteriores y que nuevamente van a nuestro país. A estos hay que localizarlos, preguntarles si quieren ir y si es así decirles que vayan preparando su documentación.

NIÑOS CON PROBLEMAS

    Nos hemos encontrado con casos de niños que sufren traumas psicológicos y problemas físicos, consecuencia de la guerra, casos como el de un chico de unos 5 años que durante la guerra un grupo de militares serbios llegaron a su casa y con extrema violencia les obligaron a desalojarla. Éste lo presenció todo y en la actualidad muestra una actitud muy reservada e introvertida. Casos también como el de un niño y una niña que sufren el alcoholismo de su padre, cuando éste se emborracha suele echarlos de casa durante horas, sea la hora que sea y haga el tiempo que haga fuera, o el de una niña musulmana, que al comienzo de la guerra, a los 7 años, cuando ella y toda su familia fue echada por los serbios de Bosanski Petrovac, sufrieron a la salida del pueblo una emboscada y recibió un disparo en la espalda que le perforó el pulmón izquierdo y lesiones en la columna vertebral.

    En general son niños que se ven afectados, además, de manera indirecta por las secuelas que la guerra dejó en sus padres, como maltratos, abandonos, desinterés, inestabilidad emocional, y también en ocasiones las consecuencias que desencadena el hecho de no tener trabajo sus padres y una solvencia económica aceptable que les permita vivir adecuadamente, como el desalojo y el desplazamiento a otras localidades por estar ocupando una vivienda que no es de su propiedad porque la suya fue destruida durante la guerra. Son en definitiva las consecuencias que la posguerra crea en una sociedad.

PAPELEO LABORIOSO

    En cuanto al trabajo de preparación de toda la documentación necesaria para presentar en la embajada española, es mucho y muy laborioso. Autorizaciones por duplicado de los padres de los niños compulsadas, lo que supone quedar un día con todos ellos en el ayuntamiento, rellenar la autorización, firmarlas y compulsarlas. Como es de esperar siempre hay algunos que no acuden a la convocatoria. E igual que pasa en Bosanski Petrovac, también sucede en Ključ, Drvar, Ribnik... Y seis fotografías para las autorizaciones y solicitud de visado, que supone reunir a todos los niños uno o dos días y hacerles las fotos. Para esta convocatoria también pasa lo mismo que con las autorizaciones.

    A todos los niños nuevos hay que hacerles pasaporte, y para ello es necesario que los padres consigan las partidas de nacimiento. Algunos de ellos tienen que desplazarse a otras localidades y otros que no la pueden coseguir por los problemas de registro que sufrieron algunos durante la guerra. Para más imprevistos se sumó la huelga que secundó la policía a primeros de junio, que hizo que se retrasaran al hacer los pasaportes. Y en cuanto a la tarea de conseguir los permisos de los ministerios de Bosnia para realizar este programa, también se hace compleja. Presentar detalladamente el proyecto con todos su costes, número de niños y los lugares a los que van, a los ministerios cantonales y federales para obtener su permiso de realización, y al Ministerio de Derechos Humanos un listado detallado de todos los niños del campo de refugiados que van a España.

BUROCRACIA

    Estos tienen un problema añadido. Al ser refugiados carecen de permiso de viaje o pasaporte, tan sólo poseen un cartón de refugiados en el que constan todos sus datos personales. Este documento no es válido para salir de Bosnia. Este ministerio tiene que expedir un documento que permita la salida y nuevamente la entrada de estos una vez vuelvan de España. Para expedir este documento necesitan la aprobación del programa por parte del Ministerio de Asuntos Sociales. Y luego, para que estos niños puedan entrar en España con tan sólo su cartón de refugiados, es necesario un permiso conjunto del Ministerio de Exterior e Interior de España para que estos puedan entrar y salir.

    Además, un permiso de las Delegaciones de Gobierno de todas las provincias a las que van todos los niños, donde consten todos su datos personales y los datos personales de las familias a las que van. Y sin este permiso de  las Delegaciones de Gobierno, no se consigue el permiso de los de Exterior e Interior para los del campo de refugiados. Y para todo ello un permiso de las Comunidades Autónomas de La Rioja, Valencia y Andalucía para realizar el proyecto en España. Y sin este permiso de las CC.AA. no se consigue el permiso de las Delegaciones de Gobierno. Y con todo esto, contratar un seguro médico cada organización para todos los niños, reserva de billetes de avión, contratos con empresas de autobuses para los que van en éste a España, contratarlos para llevar a los niños que van en avión al aeropuerto de Sarajevo, solicitar visados de tránsitos a la Embajada de Croacia y Eslovenia para los que van en autobús, convocar a todas las familias para comunicarles las fechas de viaje...

    Y finalmente, toda la documentación recopilada en España y en Bosnia, durante los meses de mayo y junio, presentarla en la Embajada española en Sarajevo, 21 días antes de la salida del viaje, para solicitar los visados de los niños y sus monitores, uno por cada 25, y si tienen conocimientos de español mejor. Y la Embajada española para aceptar toda esta documentación... es otra historia.



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