Crónica desde Bosnia por Rafael Frontado (II)
( parte I, parte III )

Kenan Zymberi, una víctima más de una absurda y cruel guerra

Kenan en el lugar donde vive

   El mes pasado comenzamos a publicar una serie de reportajes realizados por el chiclanero Rafael Frontado, que presta su ayuda en una campo de refugiados con la organización no gubernamental Tareas Solidarias. Su primer artículo nos dio una visión de lo que allí se puede uno encontrar y la forma de vida (si puede llamarse vida a sobrevivir con casi nada). En esta segunda entrega nos cuenta la historia de un joven albano-kosovar, Kenan Zymberi. Debido a su extensión se lo ofreceremos en dos capítulos.

   Se llama Kenan Zymberi, albano-kosovar, y vive en el campo de refugiados de Gorincani, en la localidad de Bosanski Petrovac, al noroeste de Bosnia y Herzegovina desde 1999. Es una víctima más de la absurda guerra de Kosovo de hace tres años. Con 17 años cuenta ya con experiencias muy duras, indeseables para cualquiera y más todavía para un niño de 14 años.

   Nació en un pueblo de Kosovo llamado Mitrovica, donde pasó la mayor parte de su tiempo hasta que comenzó la limpieza étnica de los serbios contra los albaneses de Kosovo. Era de una familia con una situación muy acomodada, su padre trabajaba de mecánico en un taller de coches, pero problemas raciales con los serbios hicieron que emigraran a Suecia en 1989 y permanecieran allí durante dos años. Su padre tenía problemas con el alcohol y pensaba que su mujer le era infiel, por lo que decidieron retornar a Kosovo abandonándola al poco tiempo.

MALOS TRATOS

    Kenan contaba con unos cinco años y desde entonces no ha vuelto a saber más de su madre. Su padre se volvió a casar con una chica 37 años más joven, “ella se casó por el dinero que tenía mi padre-dice Kenan-y no porque lo quisiera”, y desde entonces, para él y su hermana gemela, Ajhan, las relaciones con su madrastra fueron solamente malos tratos: “Nos pegaba siempre en la cabeza y nos decía que no nos quería”. Ajhan fue la ama de casa desde muy pequeña, mientras ella se dedicaba a pasear con sus amigas.

Instalaciones de la casa de Kenan

   En 1998 la limpieza étnica de los serbios contra los albaneses comenzó en Kosovo, en Drenisa, a 10 km de Mitrovica, donde más tarde, en 1999, continuó con los albaneses de la ciudad de Kenan, y con 14 años comenzó a saber qué era la guerra. Quiso alistarse en el Ejército de Liberación Kosovar, la UÇK, pero su padre no se lo permitió, era un crío entonces. Mitrovica era una ciudad de mayoría albanesa, y cuando llegaron a ésta, fueron  tres días de cruenta e inhumana salvajada contra los albaneses de esta ciudad: “Los serbios iban casa por casa matando a la gente. Mataban casi siempre con cuchillo, para no hacer demasiado ruido, hombres, mujeres, niños, ancianos... A las niñas antes de matarlas las violaban. Eran los grupos paramilitares Šešelovci, Frenkevci y Arkanovci”,(los famosos hombres de Arkan).

MATANZAS Y VIOLACIONES

   Kenan perdió casi todos sus amigos, más de una treintena, entre 12 y 15 años. Que él sepa, ahora sólo le quedan vivos tres. La suerte y las prisas por escapar les salvaron la vida a él y a su familia. En alguna ocasión presenció de cerca alguna matanza de los paramilitares serbios: “Un día salí con un amigo, mayor que yo, de 25 años, a ver qué pasaba. Llegamos cerca de una casa donde estaban dentro varios soldados serbios, casi un decena. Caminamos con mucho cuidado hasta el jardín, y muertos de miedo por si nos descubrían. Los soldados sacaron a la familia fuera. Primero mataron al abuelo de un tiro en la cabeza y luego al padre. Parecía que se lo estaban pasando bien matando a esta familia, ya que no paraban de reírse entre ellos. Había una niña de unos 12 años. La cogieron entre varios y la violaron. Mientras, a la madre la obligaban a ver lo que hacían con su hija diciéndole: “¡¡¡Mira lo que hacemos con tu hija!!!”. Mataron a la niña y luego a la madre y, por último, después de presenciarlo todo, al niño de 8 años. Nunca pensé que las personas podían hacer cosas así. Yo supongo que estos soldados estarían drogados porque quién puede hacer cosas así estando normal. No sé”.

Dibujo realizado por el albanés

HUÍDA Y MISERIA

   En abril de 1999 escaparon de Kosovo, gracias a un amigo, Aljia, quien trabajaba en la policía de Sanđak, ciudad a 70 km. de Mitrovica. Les prestó un coche para que trece personas huyeran a esta ciudad. Estuvieron un mes en casa de la familia de su madrastra, sin salir a la calle, por miedo a que los serbios los descubrieran. Un amigo de Aljia tenía un autobús, cosa que aprovechó el padre de Kenan para comprárselo con los últimos 1000 marcos alemanes que tenía. Así se fueron a Sarajevo.

    Llegaron a la estación de trenes y no se encontraron solos. Había centenares de personas que, como ellos, habían huido de la limpieza étnica de Milosević en Kosovo. Durante unos días vivieron y durmieron en la calle hasta que alguien que trabajaba en alguna organización de ayuda a los refugiados los llevó a Gorincani, el campo de refugiados de Bosanski Petrovac en BiH. Comenzaba entonces una nueva vida para Kenan y su familia.

                                                                                                                               (Continuará)



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