Muchos chiclaneros visitaron la exposición de arte sacro

Tendiendo puentes

A propósito de la Exposición de Arte Sacro Estelas de Piedad

   Del 18 de octubre al 11 de noviembre se llevó a cabo en nuestra localidad una exposición de arte sacro en la que hubo numerosas piezas, esculturas, patenas, pinturas y los pasos que salen en Semana Santa. Se hizo en la Iglesia Mayor y en la Jesús Nazareno. Jesús Romero nos adentra en el espíritu de la muestra, en lo que vimos y en lo que no, en lo que significa dependiendo de quién la vea y de las creencias que tengan.

   Las personas pueden ser como quieran, o sea: como quieran dentro de sus posibilidades. Y así encontramos lo mismo creyentes que no creyentes (es decir: personas que creen en unas cosas o en otras, que, al cabo, de esto se trata).

     En España, hasta hace poco se nacía más o menos católico y casi, casi, geografías al margen, romano. Hoy, esto de la afiliación a un credo, si es que estas cosas se eligen, no resulta del hecho biológico de nacer, ni siquiera del más sociológico de nacer aquí y ahora .Las personas, por esto, pueden ser creyentes o no creyentes, cristianas o no cristianas, católicas o no católicas.

LA CULTURA LLEVA SU TIEMPO

   Pero las culturas son como son y no pueden ser según se nos antoje; no al menos, no, a corto ni a medio plazo, que una cultura lleva su tiempo. O sea: que “tardará en nacer, si es que nace”, como decía el poeta, por mucha voluntad que al asunto se le eche, por mucho empeño que en una u otra dirección se ponga.

   Las culturas son como son, y son cosa de siglos, de muchos. Casi segunda naturaleza, como la costumbre. No en vano Ortega decía que no tenía el hombre naturaleza sino cultura, o Historia, que casi tanto monta. Las culturas son como son, y la nuestra es, pese a quien pese, una Cultura Cristiana. Tanto que, hasta para ser ateo, se suele ser respecto del dios Jesucristo, o así entendido, del Dios del Judeocristianismo por lo menos.

    Saramago, ateo confeso más que militante, se declara a sí mismo, aun sabiendo la imposibilidad técnica de la fórmula, “cristiano sin Dios”. Y damos por válida su expresión porque entendemos de sobra lo que quiere decirnos. El derecho, la moral, la literatura,...todo eso que Marx llamaba superestructura, tiene por aquí raíces cristianas y conserva, mal que bien, su pátina cristiana todavía.

   Y el arte, claro. Y el arte.

La Iglesia Mayor y Jesús Nazareno acogieron la muestra religiosa

ESTELAS DE PIEDAD

   Un noventa por ciento del arte que, unido a nuestra Historia de siglos, conservamos en nuestra ciudad es Arte Religioso, más exactamente aún: Arte Cristiano, que así, en cristiano, se dice todavía religión por aquí. Arte, pues, surgido de una Iglesia (Iglesia en sentido amplio) dentro de la cual alcanza sentido último y completo.

    Por eso mismo, para no descontextualizar las piezas dificultando la comprensión más exacta de las mismas, ha tenido lugar la Exposición de Arte Sacro Estelas de Piedad en los templos de San Juan Bautista y de Jesús Nazareno. Aunque barroco (paradigmáticamente barroco) este último y neoclásico (dicen que el mejor templo neoclásico de la provincia) el segundo, las obras de arte presentes en la exposición son sobre todo barrocas o hechas a modo barroco. Barrocas por la forma, pues, pero barrocas también en cuanto a fondo, por la intención que las motivaron, por la finalidad que perseguían entonces y persiguen.

ROSTRO VISIBLE DEL DIOS INVISIBLE

   Desde el Crucificado de Balduque que abre la exposición (y que allá por el siglo XVI coronaba el retablo de la originaria Iglesia Mayor de Chiclana) hasta el retrato de la Madre Antonia del Padre Cruz (de recientísima factura) que prácticamente cierra la exposición, decenas y decenas de piezas (ya frecuentadas o nunca antes vistas por el gran público), verdadero patrimonio artístico de nuestra ciudad (¿hay otro?), dan repaso a casi todas las maneras bellas de decir la Verdad y la Bondad: imágenes, cálices, vestidos,... o sea: orfebrería, escultura, talla, repujado, pintura, bordado, etc...

   Todo ello para mostrar el rostro visible del Dios invisible, para desvelarnos, sin quebrantarlo, el misterio en su hermosura luminosa. El misterio a la luz también de los siglos, pues tiene cada tiempo su idea de Dios con matices no desdeñables y, en consecuencia, la cuenta.

BRILLO DEL ARTE BARROCO

   Barrocas la mayor parte de las piezas, expresan una Reforma Católica (Contrarreforma que no digo por no simplificar lo complejo, pero que otros dicen éxito y se puede) que pretende responder a la Reforma a secas o Protestante. Respuesta plástica, por tanto, desde una manera de entender a Dios a una manera de entenderlo y de entender (comprensible si el hombre es imagen y semejanza de Dios) al ser humano también.

     Arcángel San Miguel (tres veces, tres), balanza de mérito en mano frente a la doctrina galopante de la sola Gracia; escenas de purgatorio pertinaz contra la venta de indulgencias y sus rebajas; nobleza de orfebrería para un pan y un vino realmente transubstanciados más allá de la memoria; Dolorosas en atención a una María relegada; imágenes, en fin, que más buscaban conmover que ilustrar frente a una razón teológica más estudiosa y rebelde; etc...

DILUIR FRONTERAS

   Por encima de todo, o por debajo, como fondo nutricio del Barroco a la vista, el derribo de fronteras, la confusión de interior y exterior, según hoy predica tanto arquitecto en cresta de tradición. Pues tiene el Barroco afán de conquistar el ámbito profano con su reproducción de retablos en mármol y fachada; con sus capillas horadando los muros del templo; con sus pasos, altares ambulantes por las calles. Así las cosas, a qué llamar dentro, a qué llamar fuera. En el mundo sin ser del mundo, pero en el mundo, ¿no era esta la consigna, acaso?.

   Si lo Sacro o Sagrado significa lo segregado, es decir: lo separado, y pretende el Barroco diluir fronteras, tender puentes, esta exposición ha sido también, estilo formal de piezas al margen, una exposición Barroca, una desacralización, en el mejor sentido del término, de lo Sagrado, una ocasión para aproximarnos, a través de la creación artística, a Dios, a nuestra Historia, a nuestras raíces, a nuestra identidad, a nuestros antepasados y a nosotros mismos. Ocasión que resulta, con el apoyo del Ayuntamiento y con motivo del VII Centenario, del esfuerzo conjunto de numerosas personas, instituciones y colectivos. Y dio fruto, sí, fruto que todavía lo saboreamos, miles de personas lo gustan todavía. Y en presente, pues la mayor parte de las piezas expuestas siguen estando aún a la vista.

JESÚS ROMERO

 

 

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