 |
|
Clemente en plena faena. |
Cortar jamón también es un arte
Clemente Gómez, un chiclanero que se
ha abierto camino loncheando la parte más sabrosa del cerdo
Desde hace
unos años se ha convertido casi en habitual que en todo evento que se
precie, reunión de empresas, ferias diversas, bodas, etc., haya un
cortador de jamón. No hace mucho se quejaba de lo contrario Clemente
Gómez, aunque ya entonces empezaban a verse profesionales de esta
modalidad hostelera. Ahora, este loncheador chiclanero goza de un gran
prestigio y es uno de los más solicitados. Hace unos meses ganó un
concurso en Córdoba.
Desde hace dieciséis
años Clemente Gómez Alcántara dedica gran parte de su tiempo a cortar jamón. Lo que empezó como una
afición se ha convertido en una profesión, con la que disfruta, conoce
mundo y gana dinero. Comenzó en el Pinar de Don Jesús, donde tenía un
supermercado. El culpable de que se dedique a este menester es
Sebastián (sirve la comida en El Chaparral): “La primera
vez fue en la caseta de feria de Polanco, que la llevaba él.
Después lo hice en muchas bodas y celebraciones en Vélez, donde
él llevaba el catering”. Ahora se ha convertido en un reputado
profesional.
RAREZA
Cuando empezó lo de cortar jamón “sonaba a Chino en esta
zona” ya que los únicos lugares donde estaba implantado era en
Huelva y Extremadura. Años más tarde, rara es la boda o evento donde no
hay un cortador de jamón: “Ahora se le está dando importancia al
corte del jamón”. Lo mejor es hacerlo a la vista del público y la
clave está en “hacer un corte fino, porque la grasa se aprecia mejor
y se calienta en la boca, fundiéndose con el magro”. Asegura
Clemente que la grasa “es fundamental para apreciar el sabor y te
dice si el jamón es bueno o malo”. Hacer un corte grueso no es bueno
para masticar, ya que se hace una bola y la tenemos que tragar sin
degustarla. “Fino –dice- entra solo”.
SALTO DE CALIDAD
Clemente
Gómez se siente agradecido a la empresa jerezana Venenciadores
S.L.: “Con ella he dado el salto de calidad que necesitaba.
Jesús Rubiales es el que se encarga de buscarme el trabajo y
llevarme a los actos y eventos más importantes que se celebran”.
Está contento porque “saben darle su sitio al vino y al jamón”.
Cuando viaja al extranjero es bien recibido: “Nos tratan muy bien”.
“Fuera de España vendemos lo español”, agrega. El trabajo es muy
duro cuando lo hacen en ferias: “Ahora iré a Lisboa (fue a
finales de noviembre), empezamos a las 11 de la mañana y terminamos a
las 8 de la tarde, cinco días, cortando entre dieciocho y veinte jamones
diarios, que son muchos platos”.
También ha
estado en ferias inmobiliarias con la empresa Duja, de Sevilla, y
en Fitur, Sima, Surban, Pamplona, Fuerteventura,
Tenerife, Palencia, etc., así como en Londres, Manchester, Birmingham,
Roma o Estoril.
 |
|
Boda en Roma. Al fondo, el Vaticano. |
PÉRDIDA DE LOS
CUCHILLOS
De todos
los sitios en los que ha estado Clemente el que mejor recuerdo le trae
es la capital italiana. Y también la anécdota más curiosa: “Nos
contrataron para una boda en Roma. Cuando llegamos no teníamos los
cuchillos, ya que Iberia los había perdido. Nos pusimos a buscar
una tienda por la ciudad, recorrimos un montón de sitios hasta encontrar
una cuchillería, que las hay muy buenas. Gracias a esto conocimos
más lugares de los previstos”.
La boda era por todo lo alto, por el dinero que costó y
porque se celebró en una chalet lujosísimo, Villa Miani, en el
Monte Mario, una de las siete colinas: “De noche la vista era
espectacular, con el Vaticano al fondo y el Coliseo y las ruinas
iluminadas”. La novia era almeriense y el novio romano. Hubo fuegos
artificiales “y nos trataron como si fuéramos artistas”. Y le
pagaron muy bien. Hubo hasta fuegos artificiales.
CATEGORÍA
Tener un
cortador de jamón en una boda, comunión u otro acto le da categoría, por
lo que el trabajo no le falta: “Hay más de lo que la gente piensa,
pero tienes que ser profesional para hacer esto, y estar dado de alta en
la Seguridad
Social, aunque hay mucho mercado negro y competencia desleal, gente que cobra
muy barato y que no hace las cosas bien”. Clemente cobra entre 100 y 120 euros, salvo casos
especiales como el de Roma. También acude a las inauguraciones de las
ferias de los pueblos.
ESTILO PARA CORTAR
Hay estilos
diferentes a la hora de cortar un jamón y ofrecerlo al público: “Hay que
hacer una presentación bonita, pero sencilla, con el grosor y tamaño de
la loncha adecuado”. Éstas y otras cuestiones son tenidas en cuenta en
los concursos. En la II Feria del jamón ibérico de bellota de los
Pedroches desarrollada en Villanueva de Córdoba, Clemente fue elegido
mejor loncheador (cortador) de jamón. Tuvo que cortar uno entero en un
máximo de hora y media, valorándose la vestimenta del cortador, estilo y
presentación de éste, presentación de la pieza y su limpieza al inicio
del corte, así como otros importantes detalles (grosor de la loncha,
rapidez del trabajo, limpieza sobre éste, rendimiento de la pieza y
creatividad en la presentación del jamón.
CLUB DEL GOURMET
Gómez
Alcántara tiene una ilusión entre ceja y ceja: acudir al certamen de
cortadores de jamón que organiza el Club del Gourmet en abril, en
Madrid, y es a nivel nacional: “Llevo tres años enviando mi
currículum y un vídeo de 10 minutos, pero no me han seleccionado. Es muy
difícil porque son sólo seis personas y suelen escoger a los que
pertenecen a restaurantes muy importantes, con lo que lo tengo
complicado, pero no desespero”.
Afirma
Clemente que esta profesión “es muy bonita, te abre muchos caminos,
conoces a mucha gente y haces buenos amigos”.
ANÉCDOTA
Uno de los
lugares donde ha cortado jamón es Estoril, al lado de Lisboa, donde se
celebra el campeonato de Portugal de motociclismo. Fue contratado para
servir jamón al equipo de Cardoso, que corre en moto GP.
Deportistas, invitados, clientes y servicio técnico degustaron esta
exquisitez. Pero tuvo un pequeño inconveniente: se le rompió la tabla de
cortar este manjar. Juanito, mecánico de Derbi, cogió la
tabla, se fue hasta donde tenía las herramientas y se la arregló de
forma artesanal con lo que encontró.
Finalmente,
añadir que Clemente quiere crear su propia empresa por el mucho trabajo
que tiene, aunque seguirá rulando por el mundo durante algún tiempo
más.
PACO LÓPEZ