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Charmaine Neville ofreció un gran concierto |
Charmaine Neville, la magia de Nueva
Orleáns
Pletórica de voz, ofreció uno de los
mejores conciertos que se han visto en Chiclana
El concierto de
Charmaine Neville dejó satisfechos a los varios cientos de espectadores
que se dieron cita en el Teatro Moderno. La banda que le acompaña
es de una gran calidad también, ofreciendo más de hora y media de
buenísima música, de varios estilos y todos interpretados de forma
magistral por una de las mejores voces que han pasado por Chiclana.
Dice un refrán que de casta le viene al galgo y eso es lo que
le pasa a Charmaine Neville. Nacer en la cuna del jazz,
Nueva Orleáns, ser hija de quien es, Charles Neville (Neville
Brothers), y haber mamado desde niña jazz, blues o soul la han
convertido en una de las mejores intérpretes del panorama musical
estadounidense. Lleva muchos años viniendo a España. También ha cantado
por todo el mundo. Y esto se nota. Su banda es una de las mejores de
Nueva Orleáns, que es como decir del mundo. Amasa Miller (piano),
Gerald French (batería), Detroit Brooks (guitarra) y
Cassandra Falconer (bajo) la forman.
COMIENZA EL
ESPECTÁCULO
Charmaine
lo primero que hizo fue coger una toalla blanca y el micrófono y bajar
al patio de butacas para cantar y bailar con los presentes. Cuatro
mujeres de diversa edad dieron rienda suelta a sus piernas y se dejaron
llevar por la cantante y la música que sonaba. Empezaba el espectáculo.
Charmaine
es un torbellino. Su voz es majestuosa y, además, lleva el ritmo metido
en el cuerpo y no para de tocar varios instrumentos de percusión, y de
bailar. Verla es una delicia. Después fuimos a Brasil. La samba parecía
que era lo suyo, que en vez de Nueva Orleáns había crecido en las calles
de Bahía o Río por la forma de contonearse, con gran sensualidad.
COMPROMISO
Hizo una
maravillosa versión de mi canción favorita, Moondance, de Van
Morrison (después me dijo que también era la suya), pero lo mejor
estaba por llegar. Mack the Knife, la celebérrima canción que
tantas veces interpretó Louis Armstrong, volvió a sonar y con su
voz. Charmaine se convirtió en el rey del jazz y parecía que era éste el
que cantaba. Genial. También lo fue el final, con el famoso What a
wonderful world. Regaló paz a todos.
Dedicó una canción a todos los españoles que brindaron su
ayuda tras el desastre del Katrina. Y tuvo palabras cariñosas
para Bush. Ella, como decenas de miles de personas, perdió todo
con las inundaciones. Por esta causa creó con otros compañeros The
New Orleans All Star Jazz Band, con la que ha hecho una gira
mundial recaudando fondos para los damnificados: “Nueva Orleáns nunca
morirá, porque no es ni sus edificios, ni sus gobernadores, ni sus
monumentos. Nueva Orleáns es su gente, ésa que clamaba ayuda, y a la que
se dejó a merced de la devastación”.
“Lo he perdido todo –dijo no hace mucho-, mi casa
está completamente destruida, mi familia se ha separado», que
necesita dinero “para volver a mi ciudad cargada con un martillo y
unos clavos, y arreglar mi casa con mis propias manos”.
PACO LÓPEZ