Esther Aguirre, psicóloga

La hiperactividad infantil, uno de los trastornos más frecuentes, difícil de prevenir aunque podemos mejorar su evolución


 

    La hiperactividad es uno de los trastornos más frecuentes en la edad escolar y se caracteriza por un nivel de actividad motriz excesiva, déficit atencional y falta de control o impulsividad. Los niños hiperactivos tienen dificultades para concentrarse, se distraen con facilidad, son impulsivos y muestran poca habilidad en situaciones sociales. Son errores comunes en los niños aunque en los hiperactivos

son más persistentes. Junto a estos problemas cognitivos observamos muestras de gran actividad: se mueven y hablan en exceso, cambian de tarea continuamente, tienen dificultades para permanecer quietos y sus conductas reflejan una escasa conciencia del peligro, por lo que pueden sufrir accidentes fácilmente.

    Además de estos síntomas podemos observar en estos niños otros problemas asociados entre los que se encuentran: déficit de autoestima, inestabilidad emocional y escasa tolerancia a la frustración. Estas manifestaciones tienen carácter situacional, es decir, estos niños no se muestran hiperactivos permanentemente. Dichas conductas suelen aparecer en algunos ámbitos y no en otros. Así lo confirman los informes no coincidentes de padres y profesores cuando se les pide que indiquen como se comporta el niño en casa y en el colegio.

    Actualmente no se ha determinado el origen de la hiperactividad, aunque se ha investigado posibles causas. Entre ellas destacan los factores pre y perinatales ( complicaciones durante el embarazo, prematuridad, anoxia durante el parto ) factores genéticos, factores ambientales (estilo educativo de los padres, estatus social ), alteraciones bioquímicas, además de la influencia de algunos componentes de la alimentación ( cafeína, conservantes, colorantes artificiales, etc...).No existen pruebas que confirmen que uno de estos factores por separado sea el responsable último de la hiperactividad, más bien se admite que el trastorno se produce por la unión de varios de ellos.

TRATAMIENTO

    En cuanto al tratamiento, lo más utilizado consiste en la administración de fármacos y la aplicación de terapia conductual –cognitiva. La combinación de ambos tratamientos es especialmente recomendable en los niños con hiperactividad severa, con el fin de sumar resultados reducir costes, tiempo y dosis de medicación.

    Las conductas de un niño hiperactivo suelen resultar perturbadoras y molestas tanto para padres como para profesores, hasta el punto de que en ocasiones se produce un deterioro de las relaciones familiares y escolares. Entre los padres surgen roces por disparidad de opinión sobre como tratar al niño. En el colegio el comportamiento del niño puede ocasionar molestias que afectan al normal desarrollo de las actividades de instrucción en el aula.

    La hiperactividad es un trastorno difícil de prevenir porque no existe un factor causante único, pero si podemos mejorar su evolución con un tratamiento precoz y pensado para las necesidades concretas del niño y que garantice su adaptación a las demandas que se le plantean, sobre todo en el colegio. Procurando que el niño sea feliz durante el proceso que al fin y al cabo tiene que ser nuestro objetivo principal.

 ESTHER AGUIRRE GIMENEZ-PSICOLOGA

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