Pepe Navarro

Mi homenaje a un gran amigo, Pepe Navarro

El periodista Félix Arbolí, chiclanero, nos ofrece en este artículo una sentida semblanza de José Navarro, fundador de la Librería Navarro, entidad que recibió un homenaje el pasado 23 de abril por parte del Ayuntamiento de Chiclana con motivo del Día del Libro. El galardón a la Imprenta, Librería y Papelería Navarro se le concedió por ser una institución cultural de primer orden en la ciudad, llevando más de medio siglo abierta al público (se fundó en 1953). Luis Ortega, Sebastián Serrano, Antonio Butrón, Joaquín Canto, Manuel Díaz, Juan Manuel Butrón y José García recibieron un recuerdo cada uno y una placa para la empresa. 

Hace setenta años que dejé Chiclana, mejor dicho, me obligaron a ausentarme de ella, y cincuenta que resido en Madrid. En una lógica proporción de cuatro contra cincuenta, la balanza debería inclinarse ostensiblemente hacía la capital del Reino, cuna de mi mujer, hijos y nietos. Pero en los sentimientos no cuenta la lógica, ni en los asuntos  del corazón mandan las estadísticas, por lo que contra todo  pronóstico, como ha pasado en muchas localidades sobre el resultado de estas últimas elecciones, la entrañable ciudad del Iro, la ermita de Santa Ana, el Puente Chico y la alameda, la playa de la Barrosa y Sancti Petri y esa iglesia de San Telmo de tan nostálgicas recordaciones familiares, ha superado con creces y a lo largo de mi dilatada vida en mis sentimientos, añoranzas e intensidad de cariño a todos los restantes escenarios donde se ha desarrollado mi vida.  

LEALTAD A MI PUEBLO 

            Chiclana, mi Chiclana, vuestro Chiclana, es algo muy difícil de omitir y olvidar para todos cuantos estamos o nos sentimos conectados de una u otra forma con ese privilegiado rincón de la provincia gaditana. Nací chiclanero, hijo de chiclaneros y descendiente de chiclaneros. He vivido sintiendo Chiclana como algo inamovible e insuperable en mis más íntimos sentimientos, a pesar de los años y las diversas contingencias que ocurren en toda vida, y la he mantenido siempre firme en mis lealtades y preferencias, sin dejarme seducir por los cantos de sirenas de otras localidades donde se ha desarrollado mi ajetreada existencia.  

Moriré con la vista puesta en esa localidad blanca de cal y dorada de soles -no resalto lo de verde campo ya que entre unos y otros lo están haciendo desaparecer-, donde quiso el destino que me acercara a este mundo y donde desearía que quedaran esparcidas mis cenizas en un abrazo indefinido más allá de mi existencia. 

Empleados de Navarro con el galardón recibido.

PEPE NAVARRO 

               Y en Chiclana, aparte de otras muchas ensoñaciones y recuerdos, la figura inolvidable de Pepe Navarro, ese amigo que siempre estuvo a mi lado en cuantas ocasiones le busqué y en cuantas gestiones le precisé. Él fue quien vendió, promocionó, e hizo firmar en interminables colas ante su antigua, céntrica y cincuentenaria librería, hasta agotarlo al mes escaso de su salida, el libro que novato e ilusionado dediqué a la historia mítica y real de mi pueblo, que es el de ustedes.  

Una obra que con sus limitaciones por mi inexperiencia en esas cuestiones, alcanzó un auténtico éxito entre mis paisanos, debido al interés que el amigo y recordado Pepe puso en el empeño, por ese cariño y amistad que siempre me dispensó. Nunca olvidaré sus despliegues publicitarios en los escaparates, las recomendaciones a amigos y conocidos y el tenerme fijo y quieto largas horas del día firmando ejemplares que él me entraba al interior del local y me hacía firmar en su propia mesa de despacho. También el de Conil, don del Atlántico, que me encargó el ayuntamiento vecino y me editó el amigo Navarro. 

SER ESPECIAL, HONESTO Y TRABAJADOR 

                Durante mis estancias en Chiclana, le veía pasar todas las tardes y a la misma hora, con una puntualidad alemana, camino de su negocio, previo los instantes precisos para saborear un cafetito en el bar cercano, donde algunas tardes le acompañé. Era un ser especial, honesto, trabajador, minucioso en todas sus cosas, confiado en la amistad y con un corazón que a veces perjudicaba a la razón y a la mente, siempre más  dadas a la desgraciada realidad de la desconfianza. Un personaje digno de figurar entre las figuras más populares, queridas y respetadas de mi Chiclana natal. Dios le haya concedido el descanso y el bienestar que se merecía con creces.  

NUEVA GENERACIÓN 

             Su figura, que no se ha diluido con el paso de los años como el de tantos de sus contemporáneos, recibió meses atrás un merecido homenaje en esos hombres de una nueva generación que han enarbolado su estandarte y han cogido con fuerza e ilusión el timón de su nave y no sólo la han conservado para beneficio y disfruta de ese pueblo maravilloso, sino que la han engrandecido, modernizado y encauzado con un resultado realmente sorprendente y modélico, como correspondía a ese nuevo Chiclana que ha resurgido como el Ave Fénix de las cenizas de un pueblo inexplicablemente desconocido e infravalorado.  

          A mis paisanos y amigos, los artífices de este nuevo Navarro, que hoy pueden presumir y sentirse satisfechos con el éxito alcanzado y reconocido oficialmente con ese homenaje y placa, mi más sincera enhorabuena, uniéndome a su alegría y compartiendo con ellos esa felicidad, porque es una entidad con la que me unen antiguos y fuertes lazos desde los primeros años de su fundación, cuando aún en España era casi obligatorio cantar el Cara al Sol.  

           Un abrazo para todos y desde la lejanía física, que no anímica, de Madrid, mis más entrañables recuerdos y saludos a todo ese pueblo de mi infancia y mis amores.   

FÉLIX  ARBOLÍ (Periodista)

 

 

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