Puente Chico


Alimentos sanos para la salud.

La obesidad infantil, un problema que aumenta cada día en los países desarrollados 

Afecta a la calidad de vida del niño y sus familiares, influyendo sobre el desarrollo psicológico y la adaptación social 

En su alimentación se han aumentado notablemente los alimentos y bebidas con alto contenido en sal, grasas y azúcar 

 

No es difícil recordar como en nuestra sociedad hace unos 30 años un niño gordito se consideraba sinónimo de salud, y todos hemos conocido a esas abuelitas y madres que alardeaban del sobrepeso de su niño con los demás. Curiosamente, la proporción de niños con sobrepeso en la sociedad de ese momento era tan pequeña, que se podría pensar que en cierto modo estos niños eran privilegiados por tener acceso a una alimentación más abundante y variada. 

La situación actual es totalmente diferente. En España, uno de cada siete niños de entre 2 y 14 años es obeso, proporción similar a la que podemos encontrar en la edad adulta. Se empieza a hablar de la epidemia de los países desarrollados y la obesidad ya es considerada una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, que suele iniciarse en la infancia y la adolescencia, y que tiene su origen en una interacción genética y ambiental, siendo ésta la parte más importante, ya que la obesidad se establece por un desequilibrio entre la ingesta y el gasto energéticos. La obesidad infantil se caracteriza por una acumulación de grasa corporal y se manifiesta por un exceso de peso y volumen corporal. 

CONSECUENCIAS 

La obesidad en la infancia, sobre todo en la segunda década de la vida, construye un potente predictor de la obesidad en el adulto: la obesidad tiene importantes consecuencias sociales, económicas y sanitarias, y por ello hoy día la obesidad infantil se considera un importante problema de salud en los países desarrollados y en los que se encuentra en vías de desarrollo. Aún así la obesidad en este periodo (infancia, adolescencia) es un problema de difícil medición por diversos motivos relacionados con las características fisiológicas, (crecimiento, desarrollo, maduración sexual) y psicológicas (autoestima). 

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GRAVES PROBLEMAS 

No se debe considerar sólo un problema sanitario porque también afecta a la calidad de vida del niño y sus familiares, por lo que toma carácter de problema social.

Aunque las repercusiones físicas del niño que padece obesidad infantil son importantes, (sobrecarga para el aparato locomotor, anomalías ortopédicas, insuficiencia respiratoria frente al ejercicio físico…etc.). Más importantes aún son las repercusiones sobre el desarrollo psicológico y la adaptación social.  

DEMASIADAS CALORÍAS 

Estos niños tienen una pobre imagen de sí mismos y expresan sensaciones de inferioridad y rechazo, que les conduce a aislamiento, depresión e inactividad que frecuentemente produce un aumento en la ingesta de alimentos, círculo cerrado que agrava el cuadro de obesidad. Como factores de riesgo de la obesidad infantil podemos hablar de un prolongado balance positivo de energía, para que nos entendamos, demasiadas calorías diarias durante mucho tiempo.

En la alimentación de los niños se han aumentado notablemente los alimentos de origen animal, tentempiés y bebidas con alto contenido en sal, grasas y azúcar. Una mayor disponibilidad para comprar alimentos fuera de casa y una menor supervisión familiar, acompañada de inactividad física, son sin duda causas directas para que un niño padezca la obesidad. 

TRATAMIENTO DIETÉTICO  

El tratamiento dietético en los niños tiene connotaciones especiales ya que, cuando la obesidad es leve o moderada, el objetivo no es perder peso sino estabilizarlo y combinar la pérdida de grasa con el crecimiento. No es necesario realizar grandes restricciones y a menudo una buena educación nutricional y reorganización de alimentos es suficiente. En casos más graves, con grandes obesidades, está comprobado que la restricción moderada de calorías no comporta ningún riesgo para el crecimiento del niño, siempre que la pérdida de peso sea lenta.  

APOYO FAMILIAR 

La dieta se adaptará en la medida de lo posible a los hábitos alimentarios del niño y su familia y se marcarán objetivos realistas que se adapten a la vida cotidiana del niño. Aunque debe responsabilizarse al niño de su alimentación, el apoyo familiar es imprescindible para evitar frustraciones y ansiedad. Toda la familia debe implicarse en el tratamiento nutricional del niño obeso, ya que la familia es el marco ideal para cualquier aprendizaje, en este caso la educación nutricional de la cual todos los familiares pueden beneficiarse. 

Las comidas en familia, a horas fijas y sentados a la mesa. La disminución de horas de televisión y videojuegos, la incorporación de alimentos saludables en la dieta diaria y el incremento de la actividad física constituyen una notable ayuda en la mejoría del niño con obesidad. 

VÍCTOR BARRIOS BERNABÉ-Experto Universitario en Dietética y Nutrición.

Master en Educación nutricional.

 


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