Puente Chico


Gil, Colasurdo y Abdelli.

El FIMEC 2008 superó en actividades paralelas y público a los anteriores 

La Noche del Mediterráneo, lo mejor del festival, reunió a músicos de Argelia, Italia y España 

Waldemar Bastos, Paloqsea, Lokolé y Mokelembembe completaron el cartel  

            El Festival de Música Étnica Sin Fronteras (FIMEC) estaba este año de celebración ya que se cumplía diez ediciones. Empezó con un par de grupos de músicos negros que nadie conocía, pero que tocaban muy bien, y se ha convertido en un referente en Andalucía. Siete actuaciones, talleres, cine, puestos de artesanía, comida y productos ecológicos conformaron durante una semana la cita anual con esta manifestación artística. Una gran muestra. 

Este año celebraron el décimo aniversario

Desde que un loco italiano, Andrea Morpurgo, raro a más no poder, se personó en la delegación de Cultura y expuso la idea de celebrar un encuentro intercultural de música, lo que siempre se llamó folclórica y que ahora se dice étnica, han pasado once años. El primer año se celebró en la Caseta Municipal y la experiencia, a pesar de todos los contratiempos, poca ayuda y menos dinero, fue buena. No hubo mucha gente, pero no estuvo mal.  

Al año siguiente se solventaron algunos problemas y fallos, se puso una guardería para que los niños jugaran mientras sus padres disfrutaban de la música y de unas copas. Cada edición iba aumentando el número de actividades paralelas, talleres sobre música, marionetas, circo, etc., finalizando con los conciertos, que también han ido variando con el paso del tiempo en sus estilos. 

Waldemar Bastos

CAMBIO POSITIVO 

La Caseta Municipal se quedó pequeña muy pronto por lo que se trasladó al colegio Las Albinas, espacio que empieza a quedarse corto con el aumento del número de puestos y de espectadores, que este año ha superado ampliamente el de los anteriores.

La creación del certamen de maquetas, que este año celebró su cuarta edición, ayuda en su promoción fuera de nuestra localidad. 

El ganador, además del premio obtiene cuatro actuaciones más, en el FIMEC chiclanero, en Etnosur (Alcalá la Real, Jaén), Espantapitas (Pulpí, Almería) y Sol Mestizo, en Albacete, lugares en los que estará el vencedor de la sexta edición,

Paloqsea mezcló música y teatro

Mokelembembe, de Tarifa. 

ACTIVIDADES PARALELAS 

Andrea quiso que la décima edición fuera especial y preparó un programa muy atractivo. De lunes a miércoles cine, en la Playa de La Barrosa, con tres películas interesantes, 14 kilómetros, Buda explotó por vergüenza y El tren de la vida. El jueves hubo danza por las calles del centro, y el viernes y sábado, además de los conciertos nocturnos, talleres de compás y flamenco, manejo de máscaras, percusión, circo, cuentacuentos y un pasacalles. 

Paloqsea ofreció bailes de Colombia

CONCIERTOS 

            El primer día tuvimos la Noche del Mediterráneo,  con el argelino Abdelli, que repetía; el italiano Marcello Colasurdo y el español Miquel Gil, un valenciano que lleva más de treinta años en la música folk, con un gran prestigio dentro de esta modalidad. Los tres cantaron por separado para fusionarse posteriormente, ofreciendo lo mejor de la noche. Tras estilos tan diferentes y, sin embargo, complementarios. Finalizó la noche con Mokelembembe, que adelantó su concierto un día. 

            Paloqsea, colombianos, sorprendiendo al público con su vitalidad, interpretando canciones tradicionales de su país, mezclándolas con teatro en el escenario y entre los espectadores. Waldemar Bastos, angoleño, maravilló con su espléndida voz, una de las mejores de África. El colofón lo puso Lokolé, que el pasado año no pudo actuar por cuestiones técnicas. Fueron los ganadores del quinto certamen de maquetas. 

Saharauis haciendo té moruno

TARTA 

            Entre las actuaciones de Paloqsea y Bastos, Morpurgo presentó al equipo que trabaja codo a codo con él y llamó al escenario –magnífico el de este año- a la concejala de Cultura, Estefanía Benítez, que da la casualidad presentó la primera edición cuando era locutora de Radio Chiclana. También hubo tarta para celebrar los diez años, que después repartieron, pedacito a pedacito, con los presentes. 

            Reseñar también que Sadicum puso una jaima, donde invitó a té. Allí recogieron alimentos para enviar al pueblo saharaui, al que ayudan desde hace años. Este verano han vuelto a traer treinta y cinco niños de los campamentos de Tindouf, que estarán en Chiclana hasta el 25 de agosto. En la zona de La Janda hay cien y en toda la provincia rondan los quinientos.  

PACO LÓPEZ

 


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