Laura Pierdicchi, una veneciana que busca el significado del mundo con sus poesías

   PUENTE CHICO comienza la publicación de poemas de una conocida y apreciada poeta veneciana, Laura Pierdicchi. Esto es posible gracias a la deferencia de Nadia Consolani, viuda del escritor chiclanero-gaditano Fernando Quiñones, que se brindó a cedernos algunos de sus versos para darlos a conocer entre nuestros lectores. Las traducciones han sido realizadas por Nadia y el propio Fernando.

   Laura Pierdicchi nació en 1946 en Venecia y reside en Mestre, una ciudad cercana. Ha editado diversos libros de poemas (Neumi, Mai fiú lieve, Dal gesto d’inizio, Aria d’altro colore, Altalena...), colabora habitualmente en revistas literarias de su país y es una poeta presente en manifestaciones culturales, recitales y programas de radio. Ha sido traducida al alemán, interesándose por su poesía gente como Zanzotto. Dicen de ella que “anda a la búsqueda continua de ojos con los que aferrar el significado del mundo”, ese universo poético hecho de pequeñas grandes cosas, tamizado por una rigurosa y madura selección de símbolos y de temas.

 
   

La luz en los bolsillos 

Era en mil novecientos... 
no recuerdo qué año.   

Un invierno de hielo.
Quitanieves cantando   
dichosos de ganarse ese jornal,   
y al otro día, más nieve  
certificándoles el vino. 


La guerra terminada
No hacía mucho.

Toscas bufandas y altos calcetines
(helados los desnudos muslos,  
violáceo oscuro las rodillas),  
un abriguillo y sólo alegres
los ojos, gorjeábamos la infancia  
nosotros, hijos del silencio,   
y, ajenos al estruendo de alarmas y sirenas,  
llevábamos la luz en los bolsillos. 

 

 

La luce in tasca

Era il millenovecento...  
non ricordo piú.

Un inverno con neve.
Il canto di spalatori felici
di guadagnarsi un giorno
 e neve ancora un altro giorno
Il vino assicurato


La guerra finita...
Non da tanto.

Con sciarpe grezze e calzettoni
 (le cosce nude gelate
ginocchia di un bel viola scuro)
un cappottino e solo occhi allegri
andavamo cinguettando l’infanzia
noi figli del silenzio
(ignoto il frastuono di allarmi)
 Andavamo con la luce in tasca.

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