Del XX al XXI ¡Y la depre que no me deja¡

   Paco López me pide un artículo sobre el pasado (siglo XX) y sobre el futuro (siglo XXI) de Chiclana. ¡Tiene unas cosas el Paco López éste! ¿y yo que sé?. Cuando me parieron, el XX iba ya por la mitad, por lo tanto estaba crecidito, elaborado y con todos sus vicios maduros. Y cuando me muera, el XXI estará empezando, sin tener aún las ideas claras. Por lo tanto, amigo Paco, poco te podré decir tanto de uno como de otro.

   Pertenezco a la generación dermedio, o sea, ni hicimos la guerra, por lo que no pudimos crear las bases de la España reserva espiritual de occidente, ni sabemos manejar la Pleiesteichon 2, por lo que no vamos a tener los beneficios de la globalización que permitirá a Chiclana ser parte importante der mundo mundiá. Para unos, fuimos los gilipollas idealistas de los pelos largos y, para otros, somos los gilipollas antiguos que no estamos en el mundo.

   Nos equivocamos siempre. Resulta que los proletarios del mundo se iban a unir y quienes se han unido son los capitalistas. Nos dejamos el pelo largo y descuidado y ahora se lleva corto, engominado y con unos cortes rarísimos. Luchamos porque a las niñas no les hicieran boquetes en las orejas y ahora se los hacen en la oreja, la nariz, el ombligo y hasta en el chichi... y los niños lo mismo. Creíamos que el mundo marchaba hacia la solidaridad y camina sin freno hacia el egoísmo. Todos estuvimos en París buscando playas bajo los adoquines y sólo unos tontos cincuentones creemos que este sistema no es el que queremos, no nos vale. Los utópicos de los años sesenta exhiben ahora con orgullo su nuevo coche, su nueva casa y su nueva cuenta corriente. Pues sí, reconozcamos que el buen hombre llevaba razón: no los conoce ni la madre que los parió. Pocas generaciones, si algún día paran y miran en su interior, se sentirán tan fracasadas.  

  


Las viñas cada vez son menos
SOEPIDEMIA POR MUCHOS AÑOS 

    ¿Qué quieres que te diga del siglo XX? Me han contado que apareció con una tremenda epidemia de filoxera en las viñas, lo que llevó a nuestros antepasados a una hambruna terrible y se ha ido con otra tremenda soepidemia de arranque de viñas, lo que nos ha llevado a vendernos poco a poco por parcelas. En el XX han convivido dos grandes regímenes, uno nos duró del 36 al 83, el otro, comenzó en el 83 y su terminación probablemente te la contará quién resuma el siglo XXXI. Chiclana empezó el XX con las calles de tierra y adoquines, pobremente iluminada, sin agua corriente, con muy pocas cañerías y con un río asqueroso cruzado por un puente de madera, y la ha terminado con agua en todas las casas, produciendo orgullosa gran contaminación lumínica, asfalto y más asfalto...

y con un río asqueroso, aunque, como decía una chirigota hace años: “tenga más puentes que el almanaque de los maestros”. Empezamos el siglo con todas las ventajas y los defectos de un pueblo con título de ciudad y lo terminamos con todas las desventajas y los defectos de un pueblo que se cree ciudad. 

EL PODER NOS CONCEDE IDENTIDAD 

    Podríamos haber aprovechado el último cuarto de siglo, donde teóricamente existían libertades políticas, para hacer un pueblo más humano, más relacionado, donde, olvidados los recelos de antaño, conviviéramos sin que nadie tuviera miedo del poder. Y se ha hecho un conglomerado de habitantes, cada uno en su parcela, sin identidad y con un clientelismo que permite a los actuales gobernantes eternizarse sin problemas. Es una constante en la historia:  puedes protestar, disentir, reclamar... pero nunca situarte fuera del sistema. Es algo que se ha pagado caro antes del siglo XX y se seguirá pagando en el XXI.

EL FUTURO ME LO DIJO CANAR SU 

    Ahora le toca al futuro. Al siglo XXI. ¿Qué digo joé? Por lo pronto que se acabará dentro de cien años. Que Chiclana avanzará durante ese tiempo (por lo menos en el idem). Que todos los avances tecnológicos serán conocidos por los habitantes de esta gran urbe. Que esta “gran urbe”, cuando todos los alcaldes sean de la misma formación política, se unirá en una macro ciudad con el resto de ciudades de la Bahía de Cádiz. Que se seguirá construyendo. Que seguirán existiendo especuladores. Que unos tendrán la fama y otros cardarán la lana. ¡Ah! Y una cosa muy importante: Que a nadie se le ocurra estudiar enología –tiene menos futuro que un político honrao- hay que estudiar para camarero y camarera, para hacedora de camas en hoteles, limpiador y limpiadora, entretenedor de alemanes y cosas parecidas. Ahí está el futuro.

DE DEPRE PARRIBA

    Bueno, Paco, ya he cumplío. Como habrás comprobao cada vez voy a peor, más deprimido, menos optimista y con más faltas de ortografía. Es que no tengo remedio.

    ¿Cómo? ¿Qué se me olvida la playa? No tío, de la playa no hablo que me mosqueo.

   Salú, y quel veintiuno nos coja confesaos.

                                                                                                TOMAS GUTIERREZ

 

inicio