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Cuatro chiclaneros de Fuente
Amarga ganan 223 millones en la Primitiva
Juan Antonio Serrano y Arnaldo
Rodríguez (jubilados), Paco Porra (policía local) y Juan Serrano (regenta
el Bar Ricardo) han ganado cerca de 56 millones cada uno
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De
nuevo la suerte ha sonreído a la zona y barriada de Fuente Amarga. Fue el
pasado 15 de noviembre cuando la lotería Primitiva dejaba 223 millones de
pesetas a cuatro vecinos. Juan Serrano, que regenta el Bar Ricardo,
Paco Porra (policía local), Juan Antonio Serrano Rendón y Arnaldo
Rodríguez, estos dos últimos, pensionistas. Cada uno recibió casi 56
millones. El boleto fue depositado por J. A. Serrano y lo rellenó Arnaldo.
El estanco y papelería La Esquina, de Fernando Marín, fue el lugar
donde se depositó, y lo selló su hija Mercedes. Esta es la quinta vez que
da un premio importante, habiendo repartido más de 400 millones en total
en los cuatro últimos años. El día 16 de noviembre el Bar Ricardo era una fiesta. Muchas personas se dieron cita en él para celebrar que cuatro chiclaneros habían sido agraciados con el premio de la Primitiva, uno de ellos el que regenta dicho establecimiento. Los números de la suerte fueron 5, 7, 26,33, 35 y 46. El futuro de estos afortunados ya no será el mismo y por una vez, un buen puñado de millones no fueron a parar a unas solas manos, sino que varias familias se beneficiarán de los 223 millones. JUAN ANTONIO SERRANO: “DESCANSARE UN AÑO Y PONDRE UN BAR POR MI CUENTA” Juan Antonio Serrano, que regenta el Bar Ricardo desde hace varios años, comenzó a trabajar en la tienda de comestibles hace treinta, tiene cuarenta y tres años y muchas ilusiones puestas en el futuro: “No me lo creo todavía, estoy muy nervioso y a mi mujer le pasa lo mismo. Estamos en una nube. Gracias a Dios no tengo trampas porque todo lo que tengo lo he conseguido con mi trabajo, pero no he podido disfrutarlo, porque he mirado más por el trabajo que por mi familia y llevo muchos años trabajando todo el día”.El día que supieron la buena noticia hubo barra libre: “No pagó nadie. Los tres compañeros me dijeron que lo compartiríamos entre todos, pero les dije que no, que pagaba yo”. Ese mismo día muchas personas se acercaron a darle la enhorabuena y algunas se fueron con premio: “Son gente necesitada de la zona, y les di diez mil pesetas a cada una para que se comieran unos filetes a mi salud. Son gente con muchos hijos y nos conocemos desde hace muchos años y en un día así me dio mucha alegría poder ayudarles”. Alrededor de cien mil pesetas repartió de esta forma. Juan Antonio es muy apreciado en la vecindad porque siempre ha ayudado a quien le hacía falta: “La gente que viene a este bar son trabajadores y hay que apuntarles las cosas que toman y las pagan poco a poco”. Tantos años trabajando duro merece una recompensa: “Estoy muy cansado y como tengo cerca de aquí un local, lo arreglaré y pondré un bar. Le pondrá El Litri, que es como me conocen. También le dedicaré a mi familia más tiempo y durante un año no pienso trabajar. Viviré de lo que me deje en el banco este dinero”. Lo de poner un bar era algo pensado desde hace tiempo: “Iba a vender una parcela que tengo, pero ya no hace falta”. Le comprará un coche a la mujer y con su hijo quiere a ir a Madrid en el AVE a ver al Real Madrid “y por Europa”, además de hacer un viaje con su mujer a Galicia.
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PACO PORRA, POLICIA
LOCAL: “COMPRARE UNA CASITA Y
SEGUIRE EN LA POLICIA” Tiene sesenta y dos años, es policía local desde hace años: “La vida me va a cambiar poco, porque tengo siete hijos y con ellos lo voy a repartir. Me compraré una casita y con algo que me quede viviré”. No piensa abandonar la policía: “Me quedan tres años para jubilarme y allí hay muy buena gente. Pedí dos días para los trámites del banco, ningún permiso. Estoy muy contento de trabajar allí. Cuando entré en el Cuerpo ganaba mil quinientas pesetas al mes y ahora que medio se puede vivir quiero aprovechar lo que me queda para la jubilación”. Porras no sabía nada del premio: “Me llamó la telefonista del Ayuntamiento y me asusté, pero me tranquilizó y me dijo que llamara a mi
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casa. Mi hija me comentó
que había ganado cincuenta millones y no me lo creía porque ya una vez me
habían gastado una broma con los cupones”. Siguió trabajando y en el
Ayuntamiento le confirmaron que era verdad tras consultarlo. Subió a
Fuente Amarga y cuando llegó al Bar Ricardo ya vio la fiesta que
había. Hará una fiesta para la familia “y quiero dar unas copas a mis compañeros”. Estos cuatro amigos llevan tres años jugando los mismos números. ARNALDO RODRÍGUEZ: “ME
COMPRARE UNA CASA Y EL RESTO PARA MIS SEIS HIJOS” Arnaldo tiene setenta y dos años, vive en Fuente Amarga y es pensionista. Su vida no le ha cambiado nada “porque gracias a Dios, para comer no me hace falta”. Lo único que hará es comprarse una casa para irse de la barriada, donde lleva viviendo treinta años: “Llegamos cuando se cerró la almadraba. Yo trabajé en el Consorcio, fui el encargado de la fábrica muchos años, en sustitución de mi padre”. Luego trabajó en diversas empresas. Tiene seis hijos: “Cuando me compre la casa, el resto se lo daré a ellos”. Está muy contento y sabe que los que le conocen también los están porque “yo no tengo enemigos, me llevo bien con todo el mundo”. JUAN ANTONIO SERRANO: “ME COMPRARE UN ACORDEÓN Y REPARTIRE EL DINERO CON MIS HIJOS” También tiene setenta y dos años y es pensionista, y como sus compañeros de Primitiva vive en la barriada de Fuente Amarga: “He trabajado en muchas cosas. De confitero, de chicuco, en las salinas y en el campo. Tengo tres hijos, uno de ellos policía local, Juan Manuel”. Estuvo trabajando veinte años en Barcelona de electricista: “Saqué el titulo por correspondencia y trabajé en la SEAT, en la RENFE, me vine para Chiclana, monté dos tiendas de electrodomésticos, pero mi mala cabeza hizo que las cosas fueran mal, porque en vez de abrirlas me iba a escuchar al Perro de Paterna con mis amigos”. Es un gran aficionado a la música: “Tuve dos acordeones en Barcelona, estudié solfeo, tengo un órgano y una habitación sólo de música para mí”. Le gusta tocar pasodobles, tangos, el Concierto de Aranjuez, Granada: “Con este dinero me compraré un acordeón y repartiré el resto en cuatro partes, tres para los hijos y la otra para mi mujer y yo”. No se irá de la barriada: “De aquí me iré para el Mancomunado y viajes no haré tampoco, pues hay muchos accidentes. Los años que me quedan los viviré con más tranquilidad”. Pues felicidades a los cuatro y que disfruten esos millones que les han tocado.
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