PUENTE CHICO, una pieza necesaria del puzle informativo

   Poliédrica es la realidad, quién lo duda. Difícil será para la voz de una sola mirada captar y contar su rostro entero. Imposible. Nadie, ingenuidad pobre y soberbia al margen, se lo propone tampoco.

    Estamos donde estamos y todo resulta para nosotros punto de vista en consecuencia, perspectiva, que decía Ortega. En tener esto bien claro y avisarlo estriba la dignidad de la tarea informativa y su credibilidad.

         No contamos lo que las cosas son, sino lo que éstas nos parecen Esto hace, por necesidad, humilde la voz de quien así lo reconoce y no vende por retrato de la realidad su visión de la misma, ni ofrece corno verdad del rostro total su opinión del perfil.

    Por eso no ha de prometerse al lector objetividades que éste tampoco puede esperar ni debe exigir. Desde la subjetividad situada (y comprometida) que somos, miramos y decirnos, testigos de cuanto nos rodea y del lugar/eje que ocupamos. Es inevitable la subjetividad. En la elección del tema, por ejemplo, o en el tratamiento del mismo por parte nuestra. Todo es, en nuestros renglones, mundo pasado por nuestro ojos.
EXIGIR Y OFRECER HONRADEZ

    ¿Significa esto que nada podarnos ofrecer que no sea arbitrariedad caprichosa, falta de rigor, etc?

    No objetividad, no, ni mucho menos neutralidad. Pero sí que podemos, y debemos, exigir y ofrecer honradez.

    PUENTE CHICO lleva diez años ya ofreciéndonos su particular visión de nuestra ciudad, de nosotros. Y lo hace desde su propia atalaya. Con más aciertos que errores (aunque de todo haya también en esta vicia, qué pocas quedan), se nos ha ofrecido en sus páginas un perfil de nuestra realidad más cercana, un perfil verdadero si no se nos presenta como totalidad. Porque la realidad es más amplia, poliédrica decíamos. Pero también tienen, en este puzzle, sus cantores los otros perfiles.

Aportación, pues, necesaria la de PUENTE CHICO, si perseguimos esa verdad a la que un solo par de manos no puede dar alcance.


JESUS ROMERO

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