Cartel del Carnaval 2003, un bodrio y un insulto para los chiclaneros Los carteles de carnaval de los últimos años, salvo contadas excepciones, recuerdo el de Enrique Quevedo, han sido ordinarios, mediocres, vulgares e insulsos. Pero todos ellos han alcanzado cierta categoría gracias al de este año. El cartel que en el año 2003 representa la alegría de una ciudad en una de sus fiestas principales; el que representa el colorido y la trasgresión; el cartel con el que se pretende atraer al foráneo, invitarlo a pasar el carnaval en Chiclana y no en cualquier otro sitio, sencillamente es un bodrio y un insulto para los chiclaneros. Sólo encuentro una lectura positiva: que éste será el último al que la actual y por poco tiempo, a Dios gracias, delegada de Fiestas le va a dar si visto bueno. (O lo último que, como este año, ella confeccione y diseñe). Para atreverse a hacer público un cartel como el de este año, hay que ser cutre como sólo Tere Varo puede serlo; hay que ser prepotente y no atender a las razones que los técnicos de la Comisión de Fiestas han esgrimido en su contra; hay que creerse en posesión de una verdad de mentira; y hay que creer que el chiclanero es tonto. Lo que Tere Varo dijo en el Diario de Cádiz es absolutamente mentira, pero eso no es noticia en esta delegada, ni adquiere importancia cuando se mira el cartel. Ese cartel sencillamente no se hace porque eso no se le hace a los chiclaneros, a los que les gusta el carnaval y a los que no les gusta; a los que les gusta el arte y tienen cierto criterio y opinión y a los que no. El cartel sólo está a la altura de quien le ha dado el visto bueno. AVERSILLEGAMAYOYA |