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Chiclana disfrazada es el título del cartel que anunciará el carnaval
chiclanero de este año, siendo la tercera ocasión en que una obra de
Juan Marcial Herrera tiene ese honor (97 y 99 fueron las anteriores).
Hubo cinco trabajos más a concurso, experimentando un bajón considerable
con respecto a otros años en los que se presentaron once o doce, lo que da
una idea del escaso interés que despierta este concurso, acorde con el
bajón del propio carnaval de nuestra localidad, que cada año va a menos. De
todas formas, la baja calidad de la mayoría de los carteles que se están
presentando en los últimos años tanto en carnaval como en feria, debería
hacer pensar a la delegada en buscar alternativas, porque algunos de los
que han representado estas fiestas no eran dignos y sólo el hecho de tener
que elegir uno hizo que salieran elegidos por ser los menos malos. ACTO LARGO Y ABURRIDO Lo
que no es normal es que la presentación de los pregoneros, el cartel y las
damas, con dos actuaciones musicales, dure cuatro horas, una de retraso en
comenzar el acto y otras tres en llevarlo a cabo. Tere Varo es muy
amiga de que las damas hagan cosas para las que no están preparadas y ser
dama no significa que sepan desfilar o bailar, por mucho que ella se
empeñe. Si el carnaval es alegría y las aspirantes a Chiclanera Mayor debían estar alegres no se entiende que sus caras estuvieran tan serias durante el desfile, larguísimo, de su presentación pública. Parecía que estaban en un |
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funeral, cuando sus caras deberían haber mostrado la alegría que les
embargaba. No deben olvidar que este acto no es un pase de modelos al uso
y por tanto debe ser distinto. Fue muy largo y se hizo pesado, cuando
debería haber sido más fluido y animado. El
bailecito-representación de las damas salientes tampoco fue para echar
cohetes. En fin, son las cosas de la delegada, a la que no se le puede
negar buena intención, pero los resultados a la vista están.
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