Antonio Gala nos leyó
muchos de sus poemas

Antonio Gala, un regalo poético que llegó a lo más hondo del corazón

    Se esperaba y se cumplió: lleno el Teatro Moderno y satisfacción general del público. Antonio Gala, y no sólo por la incondicionalidad de sus seguidores, no defraudó. Una lectura poética, posible gracias a la Fundación Fernando Quiñones,  de casi hora y media que se nos pasó en un soplo. Maravillosa conjunción de poeta y rapsoda. Interpretación más que lectura de unos textos revividos para nosotros hasta el origen a veces doloroso de los mismos. Una auténtica entrega. Autodonación. Regalo.

    Más aún: regalo pleno que también con gratitud fue recibido. Presentado el acto por Mauro Quiñones, director de la Fundación, que subrayó la profunda amistad de Antonio Gala con Fernando Quiñones, hizo la presentación del poeta cordobés el técnico de Cultura de la citada entidad, Jesús Romero, que habló del verbo hermoso y claro de Gala (partidario siempre de una hondura transparente) como clave del éxito de sus obras entre un inmenso público, ante un público lector igual que no lector.

    Calificado por el presentador como "verbo encarnado que habita entre nosotros, también aquí, esta noche, en Chiclana ", apareció, elegante como siempre, Antonio Gala sobre el escenario. Emoción tangible en el patio de butacas. No podía ser menos en un acto como éste,  importante a la par que entrañable, con el que quiere el escritor cordobés saldar una deuda pendiente con quien fue su íntimo amigo. Homenaje, pues, a la poesía, sí, pero homenaje a la fidelidad larga, a la amistad, esa manera especialmente generosa del amor.

AMOR Y MELANCOLÍA

    Y desde el amor y sobre el amor, Gala, que tiene al respecto mucho escrito y mucho más que decir todavía, nos habló ininterrumpidamente (aplausos al margen, auténticas ovaciones que salpicaron sin cesar la lectura) en sus versos. Con su libro Poemas de amor (recopilación de su poesía amorosa publicada en 1997, tras intermitente goteo de muestras de su quehacer poético a lo largo de los años en medios diversos) en mano, fue recitándonos, como sólo él sabe, poemas del conjunto de su amplia obra en verso, pues no hemos de olvidar que Gala se estrena en las letras como poeta y "quien ha sido poeta no deja de serlo nunca".

    Erguido tras un atril camuflado de nardos y azucenas recitó fragmentos de algunos de sus títulos más emblemáticos: Enemigo íntimo, Meditación en Queronea, Testamento andaluz, Sonetos de la Zubia o el incesante Tobías desangelado.

    Pero hubo ángel, y asistencia de la gracia en todos los sentidos. Nos habló, como suele, desde lo más hondo de sí y, así (¡universalidad de lo particular!), nos llegó también a lo más hondo de cada uno. Una vez más nos sentimos, todos juntos, tratados por él de tú a tú más que de tú a ustedes. Cosas del amor, de la amistad, seguramente. Hasta Fernando Quiñones, frecuente en boca de Gala a lo largo del acto y de la noche, estuvo de alguna manera presente en este cuarto aniversario de su ausencia, de esta ausencia suya sólo a medias.

    Con la lectura de Antonio Gala pone la Fundación Fernando Quiñones broche de oro a las presencias literarias que, gracias a ella, hemos podido disfrutar en Chiclana: Rosa Regás, Juan José Téllez, Pilar Paz Pasamar, Mercedes Escolano, Dolors Alberola, Aurora Luque y Pablo García Baena, entre otros. 

EL ÁNGEL DE TOBÍAS

 

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