La masificación turística ya es un hecho

Ecologistas en Acción alerta sobre la masificación del turismo en Chiclana

El turista que viene aquí no genera riqueza para el pueblo, tiene muchos inconvenientes y las molestias que sufren les hará irse a otros lugares

Diversificar la economía aminorando la dependencia turística, proteger el escaso patrimonio natural y menos campos de golf, algunas de sus propuestas

   A mediados de septiembre, el presidente de la cadena hotelera Sol Meliá, Gabriel Escarrer, en una conferencia que dio ante más de 300 empresarios turísticos, propuso, entre otras cosas, la realización de un estudio para la implantación de una moratoria a la construcción de nuevas plazas hoteleras porque hay destinos, entre los que se se encuentra el Novo Sancti-Petri  que “se están masificando”. En su opinión “seguimos cometiendo el error de apostar por la masificación, lo que puede tener consecuencias desagradables en el futuro y de difícil solución”. 

    Así, de una manera muy moderada, puso el dedo en la llaga. Como era de esperar, las asociaciones de empresarios y hoteleros de Cádiz, rechazaron la moratoria para el Novo Sancti-Petri. Esta urbanización, según ellos, no está masificada. El alcalde de Chiclana intervino para pedir que fuese el mercado el que se autorregulase, como si el mercado fuera simplemente una “institución no sujeta a normas” que siempre asigna los recursos eficientemente y que piensa en y persigue esencialmente el beneficio general.

    Todos ellos tienen los mismo datos y, sin embargo, llegan a conclusiones muy distintas. En cualquier caso, la bondad de las palabras del Sr. Escarrer, empresario del sector turístico con una dilatada experiencia y presidente de la mayor compañía hotelera vacacional del mundo, radican en que, al menos, han empezado a propiciar un debate que, en nuestra opinión, aunque llega tarde, se debe extender a todos los chiclaneros –no sólo a los políticos y a los empresarios- para decidir sobre nuestro futuro.

MASIFICACIÓN

    Sorprendentemente nadie ha explicado qué entiende por “masificación”. Se refieren a ella como algo “nefasto”, como sinónimo de graves problemas en el futuro,... pero nada más. Para acotar este término habría que tener en cuenta: el modelo turístico propuesto (el nuestro fue el del turismo de calidad, de alto standing), la capacidad de carga prevista, distintos criterios y las propias circunstancias de la zona.

   Nosotros pensamos que bastaría apuntar algunos indicadores para medir el grado de masificación turística: el grado de ocupación de la playa (atiborrada), el grado de tranquilidad del que disfrutan nuestros turistas en la playa (cada vez menor), problemas de tráfico (dificultades para encontrar aparcamiento, atascos), el grado de contaminación acústica, los espacios vírgenes del litoral que tanto aprecian los turistas,... y que cada uno saque sus propias conclusiones.

La creación de más campos de golf,
otro problema más

TURISMO QUE NO GENERA RIQUEZA EN EL PUEBLO

    De manera creciente y mayoritaria, Chiclana recibe ya un turismo de medio-bajo standing, los turistas no disponen de ese poder adquisitivo del que nos hablaron siempre, porcentualmente hablando es muy pequeño el número de turistas que vienen al pueblo a generar riqueza (¡qué contraste con el de otras poblaciones costeras de Cádiz, que han metido a lo turistas en el pueblo!), los atascos son continuos (¡hasta en los viales del Novo!), el ruido y la falta de tranquilidad expulsa cada año a muchos turistas (una de las ciudades más ruidosas de Europa), prácticamente hemos dilapidado –y continuamos- nuestro escaso patrimonio arquitectónico popular, hemos ocupado los mejores espacios vírgenes del litoral (por eso muchos turistas, las mejores fotos que se llevan de Chiclana las hacen en la parte del litoral virgen de Conil (junto a la Loma del Puerco),... ¿Hay masificación o no? Nosotros creemos que sí. ¿Vendrán, tal como apuntaba el Sr. Escarrer, esos graves problemas en el futuro? Nosotros creemos que sí.

NO CONSTRUIR MÁS CAMPOS DE GOLF

    ¿Qué soluciones nos proponen a los problemas que ya tenemos? Más carreteras para la zona turística para que lleguen más coches a la playa (a la larga más masificación, más atascos, mayor ocupación del poco suelo que queda y más ruido), más plazas hoteleras, más campos de golf (que ya han empezado a devorar espacios vírgenes del interior),... No vemos futuro en estas soluciones sino un empeoramiento, a medio y largo plazo, de la situación.  

    Nosotros pensamos que, lo menos que podríamos hacer, es cuantificar la capacidad de carga del mayor atractivo turístico que tenemos (la playa); no construir ni un solo campo de golf más; ir dotando a las zonas turísticas de las infraestructuras necesarias pero también al resto de la población para ir reequilibrando el enorme desfase que padecemos ahora; racionalizar la oferta de agua dirigiéndola a otros sectores productivos para –de una manera efectiva- ir diversificando nuestra economía y hacerla cada vez menos dependiente del turismo; proteger el escaso patrimonio natural que aún nos queda; realzar la solera cultural, las señas de identidad de este pueblo; adoptar las medidas necesarias para que los turistas vengan al centro de Chiclana y distribuyan la riqueza más y mejor; y si hubiera que construir algún hotel más, que sea en el pueblo (pero nunca en medio de la Plaza Mayor).

PERDEREMOS TURISMO

    Esta es nuestra opinión. A más de un empresario le parecerá descabellada. Igual nos ocurrió cuando los ecologistas defendíamos la demolición de hoteles en primera línea de playa en Baleares y la moratoria para no crear nuevas plazas hoteleras. Hoy, cuando se ha puesto en práctica, a pocos empresarios de los que antes nos tildaban de alarmistas les cabe la menor duda de que fue un acierto.

    Pero quizá una voz más reconocida que la nuestra baste para ilustrar la opinión, cada vez más extendida que se tiene de Chiclana. En un reciente reportaje sobre la Costa de la Luz que ha publicado la empresa editora del semanario más influyente que hay en Alemania –y probablemente en toda Europa- Der Spiegel, decía de nuestro pueblo: “llegados a Chiclana y la playa de la Barrosa, los turistas deberían pasar de largo rápidamente porque aquí se hace ya turismo de masas como en la Costa del Sol”. Y no nos olvidemos que nuestros turistas son, casi en “régimen de monocultivo”, alemanes.

    Ya nos hubiese gustado que le hubiesen dedicado alguno de los piropos que se les dedica a otros municipios costeros (Tarifa, Vejer o Conil), o incluso a Cádiz, de la que, refiriéndose a su casco antiguo, habla como “sin duda una de las ciudades más interesantes de España”.

MONTE CURIÁ MARTÍNEZ-Ecologistas en Acción-La Chinita en el Zapato

 

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