Antonio Marín, ex–policía local de Chiclana, cumplió el sueño de casar a sus doce hijos Casar a los hijos es una de las cuestiones más importantes para los padres, y casarlos bien, claro. Cuando se tienen doce ya es otro cantar. Parece que no se acaban nunca las bodas y que ese momento en el que poder decir que ya están todos colocados no va a llegar nunca. Eso es lo que le ha ocurrido a Antonio Marín, policía local de nuestra ciudad durante muchos años, ahora jubilado, y a su esposa Aurora Castejón. Siete hijas y cinco hijos trajeron al mundo, la primera, Irene, en 1959 y el último, Jesús, en 1977, todos ellos naturales de San Fernando. Poco a poco se fueron emparejando y pasaron por la vicaría uno tras otro. La última que quedaba, Matilde, lo hizo el pasado 9 de julio con Víctor García, en nuestro Ayuntamiento, en una ceremonia civil en la que el concejal socialista, José Velázquez, fue el encargado de oficiar el matrimonio. Fue un enlace sencillo pero muy emotivo, con muchos invitados y con un padrino que no cabía en sí al ver que la docena de hijos ya estaban todos casados. La madrina, Manuela López, también estaba exultante. El ágape se sirvió en El Sotillo. Felicidades para el nuevo matrimonio y para los padres que, por fin, podrán descansar de tanto hijo en casa. Ahora podrán disfrutar los dos solos, si los nietos les dejan, claro. PACO LÓPEZ |