Briquette Rodríguez.

Briquette Rodríguez, autora de teatro: “En mis obras, de lo que hablo en realidad es del juego del poder

 

            A finales de abril TAETRO presentó en el Teatro Moderno las cuatro obras que faltaban del séptimo certamen de teatro mínimo Rafael Guerrero, todas ellas de la venezolana Briquette Rodríguez. Se le acusa, Liselotte von Böcklin, Anclado en el estiércol y Testimonio nulo eran las piezas, pero al tratar de la Alemania de Hitler y haber concursado las cuatro bajo el seudónimo de Vértices grises, así fue como se denominó el espectáculo. Su autora vino de Caracas a ver el estreno y aprovechamos para saber algo de su vida y sus impresiones sobre el montaje.

            Estudió artes plásticas, el dibujo y la pintura era sus aficiones, pero finalmente optó por la literatura, que había estudiado en Estados Unidos. Estudió también a Shakaspeare y las clases que dio le sirvieron para decidirse por el teatro, aunque no en la interpretación: “Me gusta mucho escribir y participar en el proceso creativo, más que en subirme a un escenario, que lo he hecho alguna vez, pero no de forma seria”. Briquette Rodríguez se inició en el mundo de la dramaturgia en 1998 y tres años más tarde ya ganó una mención de honor en el certamen de la Alcaldía de Caracas, Fundarte, y en 2003 ganó otra mención de honor en un concurso de la editorial del estado venezolano, Monte Ávila.

            Ha ganado concursos de cuentos del Consejo Nacional de la Cultura y dos veces el de cuentos breves de Radio Nacional de Venezuela. Ha participado en diversos certámenes españoles, con obras largas y cortas, ganando el que convoca TAETRO. Cuando se enteró de este concurso ya tenía varias de las piezas escritas, y decidió terminar las que faltaban, enviándolas: “Tenía la esperanza de que se premiaran las cuatro porque forman un grupo bastante homogéneo, aunque pueden funcionar separadas perfectamente. Mi idea era que fuesen juntas, como aquí se ha hecho, y la puesta en escena concuerda con lo que había concebido”.

TEMA DIFÍCIL

            Cuando a ocho mil kilómetros de distancia se enteró que había ganado en Chiclana “tuve una gran alegría porque el tema es muy difícil y en Venezuela mucha gente me aconsejó que no escribiera sobre este asunto, que estaba agotado, que no era conveniente, que no iba a tener público, siendo el premio la confirmación de que los temas no se agotan, que depende mucho de cómo se escriban”.

            Cuando los miembros de TAETRO leímos los textos pensamos en una persona mayor, de más de sesenta años y que había vivido esta cuestión o tenía familiares que habían estado en campos de concentración nazis, pero no es así, ya que tiene 44 años: “Este asunto empezó a interesarme hace diez años y desde hace siete lo he venido investigando. He vivido en Austria y viajado mucho a Alemania y mi visión de lo germánico y austriaco era muy diferente a lo que se planteaba como pueblo asesino y cruel. Era un interrogante muy personal, existencial dentro de mí, de cómo podía ser que estas personas hubiesen aceptado y contribuido a estos hechos acaecidos en la II Guerra Mundial. Fue plantearme una pregunta existencial como mera curiosidad, como una alternativa intelectual”.

Briquette con los actores que representaron Vértices grises

BUSCAR LA VERDAD

            Briquette no está a favor de unos u otros, sólo cuenta las historias de forma aséptica: “No estoy de acuerdo con que en el teatro o en otras artes se tome partido. Hay que buscar la verdad y ésta tiene muchos matices. Es cierto que existe una cierta intencionalidad en todo lo que uno realiza, pero el arte no es simplemente opinar, yo creo más en el arte por el arte mismo”. Madamme Von Böcklin dice en la obra que “quizás lo que voy a decir va a ser reprobado, pero Hitler era una gran persona, muy inteligente e hizo mucho por el país”. ¿Refleja esta frase lo que manifestaba anteriormente: “Yo le doy mucha libertad a los personajes, trato de que sean ellos mismos. Cada uno tiene su personalidad”.

            Todos los culpables tienen su justificación de por qué hicieron lo que hicieron: “Cada uno es cómo es y responsable de lo que hizo y se reacciona de una u otra manera, depende de las circunstancias y de lo que ellos son. Liselotte está fascinada por Hitler y vivía en su mundo, positivo, de progreso, y el punto es dónde está realmente la verdad absoluta”. El resto de personajes alegan que era su vida o la de los otros. El judío colaboracionista aduce que si no lo hacía lo mataban y que la decisión fue simple, él o sus compañeros, lo mismo que el militar, que mataba para no ser matado. En el fondo lo que prima siempre es la vida de uno mismo: “Ser malo no tiene alternativa. El militar tenía que cumplir órdenes por duras que fueran”.

EL JUEGO DEL PODER

            En el montaje de Vértices grises, al final se proyectan unas imágenes con barbaries cometidas en esa época en los campos de concentración nazis, pero también en la ex-Yugoslavia, Pinochet, Franco, la bomba atómica en Japón, la de napal en Vietnam, Guantánamo e Iraq con sus abusos, dando el mensaje de que Hitler no ha sido el último, sí el más sanguinario, pero que el nazismo, con otros nombres y otras personas, sigue vivo sesenta y cinco años después: “Sí, pero yo puse Alemania como excusa porque en realidad lo que yo hablo es del poder, que ha sucedido durante toda la historia. Pasó con Julio César, con presidentes y dictadores”.

            Respecto al montaje de Javier García Teba, Briquette Rodríguez afirma que “me sorprendió gratamente, me ha gustado. Creo que ha enriquecido la obra y ha utilizado el hilo conductor que es la lectura del libro de Hitler, Mein Kampf (Mi lucha), creando un ritmo positivo y dinámico y a mí, particularmente, me ha gustado. Yo hubiese omitido las imágenes del final, pero es una idea de él y la respeto”. En Venezuela todavía no han montado ninguna obra de teatro suya: “La mayoría de mis personajes son masculinos y este tema no le gusta al público venezolano”. Asegura la autora sudamericana que ella se ocupa de cuestiones universales del ser humano, como la lealtad, la codicia, los juegos de poder, agradeciendo el trato que se le dio en nuestra ciudad y el cariño puesto en la representación de la obra.

 

PACO LÓPEZ

 

volver